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De los prompts al estreno: nuestro primer cortometraje asistido por IA

  • Mar 11
  • 4 min read

En 2024 decidimos intentar algo que, en ese momento, todavía se sentía experimental: producir un cortometraje utilizando inteligencia artificial.

La idea nació de una motivación simple. Se acercaba la fecha límite de un festival de cine y, en lugar de abordar la producción de la forma tradicional —con cámaras, locaciones y un equipo completo— nos preguntamos si sería posible construir una narrativa visual completa utilizando la nueva generación de herramientas de video con IA que empezaban a aparecer en línea.

Así que lo intentamos.


En el centro del experimento había una aplicación basada en Discord que permitía generar escenas de video a partir de descripciones escritas. El sistema funcionaba de una manera que se parecía mucho a dirigir a través del lenguaje. En lugar de montar luces o mover una cámara, describías lo que querías ver, y la máquina intentaba transformar esa descripción en imágenes en movimiento. Sonaba simple. En realidad, se convirtió en un proceso creativo fascinante.


Primero, escribir la historia

Como en cualquier proyecto cinematográfico, todo comenzó con el guion.

Antes de utilizar la herramienta de IA, dedicamos tiempo a escribir la historia de la forma tradicional. Personajes, escenas, atmósferas y ritmo narrativo tenían que estar claramente imaginados sobre el papel. De hecho, esta etapa resultó aún más importante de lo habitual, porque mientras más clara fuera la estructura narrativa, más fácil sería traducirla después en prompts. El guion no solo tenía que describir acciones. También debía comunicar el ambiente, la composición visual e incluso la sensación de movimiento de cámara. Cada detalle terminaría influyendo en los prompts utilizados para generar las imágenes. Una vez terminado el guion, comenzó el verdadero experimento.


Traducir el cine en prompts

El siguiente paso fue algo completamente nuevo: convertir el guion en descripciones que la IA pudiera interpretar. Cada escena debía reescribirse en un formato distinto. En lugar de diálogos o indicaciones escénicas, elaboramos instrucciones visuales. Una simple línea del guion podía transformarse en un prompt mucho más largo que describía:

  • el entorno

  • las condiciones de iluminación

  • la hora del día

  • la perspectiva de la cámara

  • la apariencia de los personajes

  • el tono emocional

  • el estilo visual


Por ejemplo, una escena podía pasar de una breve línea en el guion a una descripción detallada: un entorno cinematográfico al atardecer, iluminación atmosférica suave, movimiento de cámara lento, un personaje solitario caminando por una calle estrecha, sombras dramáticas y una textura visual con apariencia de película.

Era menos parecido a escribir diálogos y más parecido a pintar con palabras.

Y también requirió bastante iteración. A veces los resultados eran sorprendentemente buenos. Otras veces la IA producía interpretaciones extrañas que nos obligaban a replantear completamente el prompt.


Generación de escenas y selección

Una vez listos los prompts, comenzamos a generar las escenas.

Esta parte del proceso se sentía un poco como trabajar con un colaborador impredecible. Enviabas un prompt y esperabas a que el sistema generara el clip. A veces el resultado capturaba exactamente lo que habías imaginado. Otras veces producía algo inesperado —pero en ocasiones esas sorpresas terminaban siendo incluso mejores que la idea original.

Por eso, generar el material no era un proceso de un solo intento. Con frecuencia creábamos varias versiones de la misma escena y luego seleccionábamos la que mejor encajaba con la narrativa.

Poco a poco, escena a escena, la película empezó a tomar forma.


El montaje de la película

Después de generar suficiente material, pasamos a una etapa más familiar: la edición.

Todos los clips se organizaron en una línea de tiempo donde pudimos empezar a trabajar el ritmo de la historia. Ajustamos cortes, probamos transiciones y comenzamos a definir el flujo visual de la narrativa.

Curiosamente, esta etapa se sintió muy tradicional. Aunque las imágenes habían sido generadas por IA, el proceso editorial seguía siendo profundamente humano. Las decisiones sobre el ritmo, el tiempo y la forma de contar la historia dependían completamente del criterio creativo.


Diseño sonoro y ajustes finales

La etapa final fue el trabajo de sonido.

Añadimos música, ambientes y pequeños detalles sonoros que ayudaran a darle profundidad emocional a la película. El diseño sonoro cumple un papel fundamental en la narrativa audiovisual, y en este proyecto era especialmente importante para dar continuidad a las escenas generadas digitalmente.

El audio terminó de unir todas las piezas y darle coherencia al conjunto.

Al final del proceso teníamos algo que se sentía como un verdadero cortometraje: construido a partir de una colaboración poco convencional entre la creatividad humana y la generación automática de imágenes.


El resultado en el festival

Cuando se cerró el periodo de inscripciones, enviamos la película al festival.

No quedamos seleccionados.

Pero curiosamente eso no se sintió como un fracaso. La experiencia en sí misma ya había valido la pena. Habíamos explorado una forma completamente nueva de producción y aprendido cómo puede evolucionar la narrativa cuando aparecen nuevas herramientas.

En ese momento, el video generado por IA todavía estaba en una etapa temprana. Los resultados eran interesantes, aunque a veces inconsistentes, y el flujo de trabajo exigía paciencia.

Aun así, parecía un vistazo a algo mucho más grande.


Dos años después


Hoy, apenas dos años después, la diferencia es notable.

La generación de video con IA ha evolucionado de manera impresionante. Cada vez es más común ver comerciales, piezas experimentales y campañas creativas producidas con herramientas generativas. Lo que antes parecía una curiosidad técnica comienza a integrarse en el conjunto de herramientas normales de producción.

Así como las cámaras digitales transformaron la producción audiovisual hace algunos años, las herramientas de generación de video empiezan a encontrar su lugar dentro del proceso creativo.

Lo que en 2024 parecía experimental hoy se siente como el inicio de algo que probablemente terminará siendo habitual.

Y eso es lo que hace memorable la experiencia: haber estado allí, en el comienzo.


Ver el cortometraje

Si quieres ver el resultado de ese experimento, puedes ver el cortometraje aquí:

Tal vez no sea perfecto, pero captura un momento en el que la narrativa audiovisual y la tecnología estaban aprendiendo a trabajar juntas de una forma completamente nueva.

Y muchas veces es ahí donde comienzan las historias más interesantes.

 
 
 

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